El amor nos hace reír, nos hace llorar. Nos sube en una nube, nos baja hasta el infierno más profundo. Puede ser la tortura más exquisita o el placer más terrenal. Cuando hablamos del sentimiento del amor, todo el mundo sabe a lo que nos referimos ¿o no?

Tal vez si partimos de la base de que dos personas pueden decirse la una a la otra “te amo” y estar hablando de sentimientos totalmente distintos, podríamos empezar a centrar el tema. Del mismo modo que cuando alguien dice “celos”, “envidia” o “lujuria” todos tenemos una idea bastante aproximada de lo que está hablando (aunque he de confesar que me pone enferma cuando se “califica” a los sentimientos con palabras que los desvirtúan totalmente, por ejemplo, no soporto lo de “envidia sana”...la envidia nunca es sana, es uno de los sentimientos más dañinos... que uno utilice esa expresión para justificarse ya es otra cuestión), cuando hablamos de amor cada persona tiene una idea propia de lo que es y de lo que describimos... para unos el amor tiene que ver con la pasión, para otros con la complicidad, o con el compromiso, o con la admiración o con la posesión... incluso, según las etapas de la vida (o de la relación), el concepto de amor puede cambiar totalmente para una misma persona ¿por qué ocurre esto? ¿Por qué el amor de los diecisiete no es el mismo que el de los treinta y éste a su vez es distinto del de los sesenta?

¿Podría ser (sólo pregunto) porque el amor, a diferencia de otros sentimientos más “inmediatos” está formado por una suma de sentimientos, distinta según la persona y el momento? Según esta teoría propia, el sentimiento del amor tendría en cada momento una proporción distinta de lujuria, de compromiso, de lealtad, de sacrificio, de exaltación... que cambiaría con el correr del tiempo y que permitiría que el amor evolucionara, que nunca fue estático. Del mismo modo, si nuestra idea del amor sólo se basa en sentimientos fuertes pero de corta duración (la atracción, la identificación con el otro, la lujuria...), cuando estos sentimientos se terminan, el amor lo hace con él, sólo los que están sustentados por sentimientos tal vez más reposados pero de más larga duración tienen la oportunidad de seguir adelante... para seguir cambiando... Esto también explica que cada amor (con su carga única de sentimientos distintos que lo forman) sea totalmente distinto a su inmediato predecesor... o sucesor, aún sintiéndolo la misma persona: cada amor es único e irrepetible en si mismo porque las circunstancias y los anhelos que lo forman son distintos cada vez. No es posible saber si una vez amamos más que otra... sólo que el sentimiento es amor sin duda...

Por ultimo, esto mismo también nos explicaría que no todo el mundo está en disposición de amar: aunque parezca que es un sentimiento loco e imparable, el hecho de amar exige una motivación, una disposición de enfrentarse al hecho, nos pide, primero de todo que seamos capaces de admirar a alguien (admirar significa separar a alguien del resto, encontrar en él unas características que lo hacen especial), después que nos identifiquemos con él, que tengamos intención de conocerlo y re-conocerlo. Sin esta disposición, sin este interés, el hecho de amar es inútil: hay que salir de uno mismo al encuentro del mundo para ser capaz de amar.

Por esto, a veces, es tan complicado el amor entre dos personas que tienen sentimientos la una por la otra: las dos sienten “amor”, pero puede ser que sus ideas del amor en ese momento estén tan alejadas la una de la otra que hagan que el sentimiento sea inviable. Una de ellas puede dar más importancia al sentimiento de “lujuria” en el amor, mientras que la otra espera que sea la parte de “compromiso” la que prime en la relación. Como en cualquier relación, la base primordial es la comunicación, eso y entender que “nuestra” forma de amor no tiene que ser necesariamente la valida en la relación...aunque evidentemente, sí tiene que estar satisfecha por la misma... el relegar nuestras expectativas a las del otro sólo origina resentimiento... que es el enemigo principal del amor... De nuevo la comunicación (la comunicación siempre) y el deseo de encontrar un lugar común, a medio camino entre los deseos de uno y del otro es la única esperanza valida en el amor

Ah... y entonces... esos seres que son capaces de decir que dañan, vejan e incluso matan a la persona querida por amor... ¿también sienten una forma de amor?... Pues claramente no, porque el primer sentimiento, el primero de todos, el principal en el amor es la búsqueda de la felicidad de la persona amada, hasta el sacrificio si es necesario... quien daña de cualquier manera a quien ama, no ama de verdad... y quien dice que siente celos “enfermizos” debería hacérselo mirar seriamente...como ya dije antes, no hay nada peor que calificar un sentimiento y desvirtuarlo: los celos enfermizos son solo afán de posesión y de cosificación de una persona... quien siente que “o mío o de nadie”, ni de lejos ha empezado a entender lo que es amar.

Y tú... ¿Qué piensas?